Todo es posible (microcuento)

Micro cuento "Todo es posible"

Delicadamente extrajo de entre sus ropas aquel pequeño sobre ya amarillo y algo estropeado por los años. Lo colocó entre las manos de ella y le dijo él:
— Sólo cuando me haya ido de este lugar puedes abrirlo. En él, vas a encontrar las explicaciones a todos los hechos que han ocurrido este último tiempo.
Entonces la observó fijamente a los ojos, reflejándose en aquel dorado trigo que eran sus preciosas pupilas. Depositó un suave beso en su frente y se marchó.
Las hojas marchitas de aquel otoño agitadas por la brisa de la tarde, cubrieron el espacio que dejaron sus pasos.
En la carta un poema que decía:
“Te dedico este poema Pablo…
Si hubieses amado solo mi carne,
mi cuerpo no habría permanecido,
sería unas miserables cenizas
cual incienso quemado, envejecido

Pero amaste inmensamente mi espíritu,
envolviste mi estímulo en gran manto
entre nubes de deseos con ímpetu
extasiaste mi delirio allí, en lo alto

Me has amado transparente a los ojos,
me has amado en mi tesoro valioso
en tus versos callados, me has amado,
sutilmente siento, que me has amado.

Tuya Matilde."
Entonces comprendió. Su padre también había amado a esa mujer, tanto como a su madre. Honró a su familia al alejarse de ella antes de que sus hijas nacieran, había elegido vivir al lado de su madre. Pero hoy su madre descansaba eternamente. Él era joven y merecía disfrutar de la vida, lo que de ella, le quedase.
En su interior recordó lo que su madre siempre le decía: Nunca es tarde para el que cree, para el que cree, todo es posible.

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